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Monday, 14 January 2013

Oneohtrix Point Never - Rifts (Re-edición/2012)

Software Records. 2012

El mundo se diluye en una efímera melaza virtual en donde todo el pensamiento cesa <<>> la quietud perturbadora del tiempo infinito virtual que cruza corriente con el tiempo mortal, pútrido y en decaimiento. Hemos sido dominados hasta en las más ocultas puertas de nuestros mundos internos. Somos cyborgs. Alternativamente, hombres esquizoides del Siglo XXI. La telepatía/magia ha muerto. Ha sido brutalmente asesinada por la enclaustrante red wi-fi. ¿Y entonces otra banda sonora para el 'No Futuro', predicho en el 77', y cada vez más tangible? ¡Sí!, Oneohtrix Point Never, -pseudonimo artístico de Daniel Lopatin, ex-bibliotecario, criticado anteriormente en este espacio por sus 'echojams'- ha lanzado música en formatos temporalmente inestables desde mucho antes que fuera un denominador común entre los músicos actuales. Música apocaliptica/retrofuturista/decadente actualmente compilada por segunda vez (2009), en 'Rifts'.

Sé que últimamente he tenido problemas en aceptar música que mira hacia el pasado. Pero hay algo de Point Never que atrapa, hipnotiza, que se vuelve elástico y se estira dentro del marco temporal hasta llegar al hoy. Música ambiente para fantasmas virtuales. Para carcasas de androides que se ahogan entre códigos binarios. Escenas de la aceleración monolítica en Asia. Música New Age sin la trascendencia kitsch. Hombres 'espaciales' asesinos que arrojan cuerpos desde la autopista hasta el fondo de oscuros y profundos pozos  contaminados que reflejan avisos en neón-HD. Pero retornemos a lo básico, la compilación está repartida en tres discos: 'Betrayed In The Octagon', 'Zones Without People' y 'Russian Mind' (33 tracks, 3 horas), organizados de forma maso-menos cronológica  Mi disco favorito hasta el momento es 'Betrayed', el cual  construye momentos bastante siniestros, y ambientaciones circulares que hacen inmediato corto circuito en el cerebro. El resto varia entre bandas sonoras de oscuras películas de ciencia ficción que jamás existieron ('Zones...') y grises matices de electrónica que acuerdan algo a Boards of Canada ('Russian...'), a excepción de la mistericamente llamada, 'I Know It's Taking Pictures From Another Plane (Inside Your Sun)', crudamente grabada a vocales y guitarra psicodelicas.

Vale la pena revisar esta compilación y sentirla como una de esas bandas sonoras de nuestra perdición. Mientras naveguemos en el internet a eso de las 3 A.M., sintiendo que nuestra vida se desvanece frente a la pantalla de un ordenador y nos aterremos de un futuro que ojalá, jamás suceda. O simplemente para quedar en estado catatónico, ni en lo real, ni en lo virtual. 


//cortes.recomendados// 
'Woe Is The Transgression II' (Betrayed In The Octagon)
'Learning to Control Myself' (Zones Without People)
'Melancholy Descriptions Of Simple 3D Environments' (Russian Mind)


//para acompañar a Rifts//

||Klaus Schulze. Cyborg. 1973||

Tuesday, 18 December 2012

Sonny Sharrock-Ask The Ages.


 

Comenzaré por los músicos (a modo de rebelión contra las portadas solistas en el jazz; cada que consulto a los demás músicos dentro de un disco, descubro una lista con más compositores increíbles). Elvin Jones en la batería, también colaboro "My favorite Things" de John Coltrane. Charnett Moffett... lo desconozco (aunque su participación en este álbum hace de contraste, a modo de puntos Seuratianos), pero según wiki, ha participado con Art Blakey, Dizzie Gillespie, Herbie Hankcok y Pharoah Sandres, quién también toca el saxofón aquí. Y Sharrock, ha tocado con Don Cherry, su ya antaño amigo Pharoah Sanders, le devuelve la participación de Tauhid.

Un cuento de hadas...
 
1991, comenzará con la terrible Operación Tormenta en el Desierto, mientras yo me decido a nacer, el ambiente empolvado que tendrá todo el año, dará lugar a Nevermind de Nirvana con todo lo que se pueda decir sobre este álbum... y pareciera que nada fue bello este año. Fin. No, pero esperen salta al mercado cinematográfico un triste re-make de la Bella y la Bestia, mientras que la versión de Cocteu, era liberadora de la disyunción occidental "cultura-animalidad", la versión de Walt, es una reafirmación de los valores occidentales, el super-yo de la mujer contemporánea y emprendedora, cuyo contrapeso, reafirma la noción de que la mujer sólo puede tener un deseo, el ser objeto de deseo sexual. El príncipe, puede y debe ser el sádico, disfrazado de animal temible(pero principesco, no se debe olvidar que lo primordial es la facha), con sutiles violencias sobre la imposición de una estructura corpórea prisionera, pero por suerte, nuestro cuento no tiene un intro con castillo, desplegando marcas (no es que sean muy cínicos y griten "ESTO NO ES ARTE, ES MERCANCÍA", sino que aplica la fórmula Arte=mercancía).
******** Desde una banca en cualquier parque, se sienta un hombre, con una guitarra en mano, dispuesto a contar la historia con los sentidos, la guitarra es un máquina sustituta de la boca, de las manos, de las caricias.

Promises Kept.

Guardar una promesa, no es precisamente cumplirla. Prometer es olvidar todas las dificultadas que se interpondrán entre las palabras y su acción. La guitarra es delicada y fuerte, promete con voz de Odiseo "el mar no será obstáculo, ni Sadam o Bush" En el camino Sanders se empeña a plantear obstáculos sonoros, el saxofón hace las del mar, tal vez sea un mar sacado de las pinturas de William Turner, destructor de todo, con gallarda belleza. Se calma, el bajo reza la paz después de la tormenta, pero recorre de la mano con la batería, esa ligera sospecha de que la tormenta aún no termina... que regresa con cielos obscuros de percusiones rítmicas. Cada obstáculo presenta su dialogo, con sus razones y sus cuotas de paso, todos entrelazados. La guitarra escucha y repite a gritos su promesa, esa que ha de resguardar con cada cuerda...

Who Does She Hope To Be?
 

Dejando atrás la lucha. Ella, pasea entre los jardines del sonido, perfumados y dispuestos a recitar un poema secreto, sólo por una sonrisa. La música forma topografías, ambientes, pero no contesta la pregunta, ¿Qué es lo que ella espera ser?... Supongo que no es el deseo común de una Barbie - que incluye la cocina y el kit de empresaria, el rubio se vende por separado-, es un deseo profundo. La belleza que se siente en una caricia, hidrografía de los dedos por su espalda. El último solo de bajo, da explicaciones de eso ambiguo, que es la libertad o la belleza o el amor, pero no formula una respuesta, no sabremos que espera ser, no porque no lo sepa. Se va, ¿tal vez le gusto el poema?, no lo dijo, sólo se fue.

Little Rock.


Gira a cada patada indolora, su voz es doble, lo que en Promises Kept era una guerra entre la supremacía del Saxofón y la Guitarra, aquí se convierte en un canto amistoso, comparten la felicidad de girar, golpear contra las paredes, la fricción del suelo, son personificados por Jones y Moffet, cada paso es un gloria de andar por un camino de arboles y terrasería. Las voz siamesa se rompe para formar un dialogo interno, la guitarra no deja ser nostálgica, recuerda y ríe, el saxofón se admira del entorno, no trata de regresar nunca. Los instrumentos comienzan a despedirse volviendo a su forma inicial, una voz bitonal, que se estrella contra todo, pero no olvida su alegría narrativa. 

As We Used To Sing.

Al casi terminar, se hace obvio algo, la batería y el bajo, son el escenario, factores pasivos, que participan en el dialogo pocas veces (lo que no los hace menos importantes, enriquecen la visión contrastando los colores de los protagonistas), saxofón y guitarra son locutores, conversan, como antagonistas o como amigos, tal vez algo más. Un dúo de reproches y memorias gloriosas, no se perdonan del todo, se gritan desesperados, con rencores superficiales, pero veloces, disparados por fusil, no todo es bello en esta tierra donde se ha sembrado la música, pero tampoco fatal, es una parte del relato, necesaria para su compresión, el final es alentador un recuento de los sueños cumplidos y sus pequeñas fracturas. Pueden salir y tomar café, reír, al final, su riña es sólo un personaje.

Many Massions.
Se abre un jardín de percusión con sus arboles ondulantes, movidos por el vaivén del bajo-viento, suave y lento, brisa que refresca a unos amantes de figura indefinida. El saxofón es un caminante sensual, pero sólo unos pasos, se vuelve a la persecución de espíritus sublimes, corre por laberintos de habilidad, es el track de Sanders, y Sharrock, está relegado al paso sensual que abandono el saxofón, por meditaciones veloces que se prolongan, ¿qué podría ser el amor o el túnel?. Baja la velocidad, derrocha más belleza o la pregunta constante que reivindica la belleza, a partir de ahora la belleza es distinta, es sensual sin formas, pero con sensaciones, acciones y gestos, la caricia y el verso proclaman sus fuerzas activas dentro de la historia del arte, de nuevo, como si resurgieran de entre los paramos devastados de la mass media y sus amenazas de invadirlo todo, para mal. En otra mansión, de las tantas, una bestia de cuerdas gruñe, pasos de cañón hacen vibrar el suelo auditivo, devastan lo anterior y posterior para reafirmar su existencia inevitable. El mejor solo de guitarra del álbum, el mejor solo de saxofón. No es una batalla, cada cuál tiene su tiempo, se dan la mano en una colaboración. Me hacen ansiar Tauhid, para saber como han cambiado desde el 66.

Once Upon a Time.
Erase una vez... el narrador comienza por los objetos, los describe minucioso, y cuando los oyentes se miran confusos, dice las palabras mágicas que abren universos de letras en los cuentos "infantiles" de Wilde. "Erase una vez"... ha sonado tantas veces en nuestra memoria, que parece hueco ¿por qué retomar un hechizo que ya no impresiona?, sólo para pulirlo, rellenarlo de música-mundo, invasora de los sentimientos. La belleza que acusada de falsedad, da sus argumentos de veracidad e inocencia, no es toda la belleza falsa. Desde los simbolistas-impresionistas se enseña que "la belleza falsa, es esa que se ha vuelto piedra y formula, el arte enfocado en las estadísticas de marketing". 

Este cuento se acabo.

Al borde de la última nota, dan ganas de regresar, mil y una noches oír sobre las tierras oníricas, decir "esto es bello", pero vuelvo resignado a mi trinchera, dónde el arte también es un conjunto de armas que apuntan hacia eso "que dicen que es hermoso"(el rock, punk, rap,la protesta contra el capitalismo y sus tentáculos). Sharrock, protesta de una manera curiosa, como positivo, destruye el canon de belleza con el planteamiento de uno distinto, libre, no sólo grita muerte, proclama vida y da una cátedra de revolución - ignoro si sus intensiones eran esas, pero eso me parece -, para las trincheras "de hoy", la transformación que queremos, no es sólo posible por el desprecio a una figura (Sí, hablo de Peña Nieto y la modita de gritarle ¡PUTO MACHISTA, CHINGA TU MADRE!), necesita una forma constructiva, posible sólo cuando la capacidad creativa se vuelve acto (y por acto no hablo de marchas, de fotos en facebook con el emblema que recuerda a una marca, de vídeos en youtube, hablo del desarrollo de herramientas, estéticas y modos de vida, distintos de los establecidos).

Saturday, 15 December 2012

BODYGUARD/James Ferraro - Silica Gel/Sushi


 b3BETUNES. 2012 

Días en que la ironía se ha vuelto un asunto serio. Realmente una cosa trascendental, 'poderosa', ciega, ciertamente devorando todo a su paso. Y hay santos papas y papisas de esta nueva 'ironía' que no es 'ironía', sino algo que debe ser tomado como asunto de vida y muerte. James Ferraro es y seguirá siendo el Papa mayor de esta tendencia hasta que se demuestre lo contrario . Lo hemos mencionado antes aquí en este espacio, y con un escarnio bien definido que no planeo cambiar, a menos que alguien me torture/lave el cerebro al estilo de las escenas finales de la Naranja Mecánica. Continuando con esta reseña, James Ferraro es una señal de nuestros tiempos, una bengala de nuestra babilonia decadente, siempre adelantadose a la podedumbre cultural hipervinculada/hipervirtual y estos trabajos seleccionados de su discografía correspondientes a este año no son la excepción. 

Primero tenemos a BODYGUARD, otro de sus más recientes seudónimos  y su disco 'Silica Gel'. En el disco, se le hace un trabajo estilo carnicería total a todas las 'tendencias' modistas de los últimos años -incluyendo el tan afamado Vaporwave y el Dubstep- para generar tétricas bandas sonoras hiper-producidas (ya no es lo-fi, sino hi-fi) aptas para ser reproducidas en un club gangster V.I.P. de Hong Kong o alguna reunión excéntrica de macabros ejecutivos en un penthouse de Dubai (¿será por la obviedad de la portada?). Se comprimen tantos géneros a la vez en el transcurso de una canción, que se da la sensación de que esto es como si se empacaran una cantidad de residuos tóxicos/malolientes/sucios en un empaque de lujo, enchapado en platino y luces de neón. No voy a negar que es un engaño bien ejecutado: sigue siendo una porquería de música, pero la producción es TAN buena que uno siente un hálito de seducción maléfico.

De hecho quiero que se imaginen también esto: una de las últimas presentaciones de Whitney Houston (haciendo dueto con Rihanna) en 3-D diluyéndose lentamente como parafina caliente encima de los ojos de uno mientras irrumpen en el escenario, Psychic TV, Three 6 Mafia, Conrad Schnitzler y Jerry Goldsmith, protegidos por una manada de Yakuzas, que impulsivamente comienzan a asesinar al público que está observando desde un sauna. Así se desarrolla la "música" de este personaje, deteriorándose hasta llegar a la aun más irritante cacofonía de tracks como 'SEX TAPE' y '#FLAMETHROWER. ¿Querían una saturación absoluta? Tomen. Esto es el espectralismo de la música populachera que le dicen: el epítome de la contravanguardia (pajazo mental es lo que se tiene). Solo falta pensar que dirán de esto dentro de unos diez años -tal vez será visto como un objeto arqueológico del capitalismo-tardío-caníbal- híperconsumista- e imaginarse a los 'tan cultos' fashionistas hipsters colombianos saboreando la música de este tipo dentro de unos cuantos meses, cuando ya haya pasado el momentum de Ferraro y se esté hablando sobre el Microwave (la ironía, ¿no?). 


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HIPPOS IN TANKS. 2012

En forma de contraste, encontramos que el último trabajo de Ferraro en lo que va del 2012, bajo el titulo de 'Sushi', es remotamente escuchable (aunque odie decirlo) y se aleja cada vez más de sus inicios. Se juega a retomar los sonidos del Techno Ambiental, y el dance/hip-hop de los 90's, adaptando cosas que aprendió en sus 'ejercicios' anteriores, generando un híbrido que suena a la vez un tanto familiar y al mismo tiempo desconocido. Ruidos bobos que parecen salir de pre-sets de un teclado viejo, combinándose con transiciones putea-cráneos de forma simultanea.  Super-ridículo pero a la vez, serio, de hecho lo más serio que jamás haya realizado. Está bien, admitamos que la producción es absolutamente exquisita y envolvente, llegando hasta a tener elementos 'foley' en ella, pero sigue siendo música vaga, hecha en mente para llenar la pista de baile con los sudorosos trajes Kenzo y joyas Cartier del jet-set. Lujoso sí, trascendental no. Sin embargo el presente esfuerzo puede ser considerado como decente disco de música bailable si uno no conoce absolutamente nada del señor Ferraro. Ahora, cierren los ojos e imagínense una fiesta de Estilo RCN con este disco de fondo (alternativamente una fiesta de jóvenes esnobs hijos de papí y mami que se creen la 'puta ostia' por conocer a Oval, circa. 1996).

Thursday, 13 December 2012

Crystal Castles - (III)


Detesto a Crystal Castles. Y jamás he entendido el gusto por la banda por parte de amigos cercanos, gusto que es más una cosa obsesiva. A mi parecer son una banda que tienen un único propósito de vender una imagen a los medios y los medios a su vez empujan aquella imagen bajo la garganta de chicas/chicos de mi generación, los cuales a su vez reciclan aquella imagen en sus blogs y tumblrs y redes sociales. ¿Pero y la música? Creo que siempre ha sido secundaria. Una banda sonora vacía, frívola para estilos de vidas vacíos y frívolos, para fiestas de desenfreno sexual, drogas, cigarrillos y mucho alcohol, elementos que hoy en día posan como 'rebeldía' para una generación post-alternativa. Este disco no es nada diferente con respecto a lo anterior dicho, solo que ahora se adapta también a las 'necesidades' de esta juventud y su bastardización de la estética "gótica/mística" de los 80's, la cual se ha convertido en algo meramente 'fashion', esa 'moda pasajera' representada en forma musical por irónicos elitistas a finales del 2007 para generar ese detestable sonido Witch House: reciclaje del crunk, el R&B comercial y el mephis rap con 'The Batcave'. 

Y claro, el Witch House tenía que aparecer aquí, ('Affection', 'Transgender').  ¡Infaltable! Hay algo que siempre tuve presente al escuchar el disco, una declaración de la banda, en la que afirmaban que querían generar un ambiente opresivo/asfixiante con esta nueva entrega. Tengo que decir que lo han logrado, claro, un ambiente tan opresivo como el quinto día después de haber asistido a varios after-parties en Ibiza y haberse metido todas las pepas del mundo, con un masivo guayabo existencial o la oportunidad ser invitado a un loft de millonarios que quieren hacer una fiesta dark y todos están vueltos mierda, sacando sangre por la nariz después de aspirado mucha perica. ¡Eso es a lo que yo le llamo opresivo vol. II!

Chistes aparte, no siento esa inaccesibilidad y peso 'emocional' que se le ha asignado en otras publicaciones. Para estos oídos siguen sonando como un rave constante. Punto. No encuentro profundidad alguna en esta música  ni en las letras que supuestamente hablan de 'tácticas del sistema para la normalización de las personas', pero sinceramente no le veo por donde. A pesar de eso hay dos momentos en el disco que podrían trabajarse más en el futuro: el primero es 'Wrath of God' que tiene unos etéreos momentos en la producción y musica (Clan of Xymox vs. Cocteau Twins) que son constantemente arruinados por el TA-TA-TA-TA-TA-TA e 'Insulin', que suena como una cinta dañada de una oscura canción de The Knife. Sin embargo, una vez más, nada por aquí y nada nuevo bajo el sol. 

Thursday, 29 November 2012

Mirando hacia atrás: The Rapture - Out of the Races and Onto the Tracks

 

The Rapture, oh precioso Rapture. Nuestra tormentosa relación pudo haber terminado hace un tiempo, pero jamás olvidaré cuando escuché los primeros acordes de 'House of Jealous Lovers' alrededor del 2005 o de los hipsters colombianos de camisetas verde day-glo y gorra de camionero que hablaban de 'Hiroshima Mon Amour' de Ultravox como si fuera lo último en carachas. Tiempos en donde uno le decía a la gente del colegio que uno escuchaba post-punk y me respondían con un: '¿existe eso?', '¿está loco?' o de forma más efusiva: 'que man tan pene'. Ironías de la vida supongo. Por eso he decidido darme el lujo de darme un paseo por la autopista de los recuerdos y hacer algo de lo que tenía ganas y era escuchar el EP que hizo conocer a Rapture por primera vez a miles de Brooklyneros en el 2001 y que tengo presente justamente por  el track homónimo, que sigue siendo para mi sorpresa, una escucha tremenda hasta el día de hoy.

Encontramos a la banda alejándose del post-hardcore gótico que caracterizó a mucho del Mirror y apropiándose de la caldera de influencias que por ese entonces estaba azotando al inconsciente colectivo de bandas que aparecían y desaparecían de la noche a la mañana en la ciudad de Nueva York. Claro está que no hay riesgos armónicos y una fresca renovación del genero 'post-punk' en el EP de The Rapture. No. Simplemente están tomando ciertos aspectos del genero y jugando con ellos como un set de Lego, armando a partir de ahí y a partir de allá. No hay originalidad en la formula de la banda, pero a pesar de eso logran construir un set de canciones memorables, como lo había mencionado con el track homónimo.

Canción que empieza con fragmentos de guitarra cromada, crudamente metálica (a la Levene) y que luego entra con todos los motores de una linea de bajo 'funk' TITANICA y percusión death disco no exactamente 4/4 four on the floor sino caótica y agresiva  Vocales desgarradas y afónicas vía Luke Jenner que afirman que hay 'castigo desde lugares más altos'. La banda pinta una imagen infernal Boschiana que induce estados neuroticobailables que pueden conducir a que uno se arme una mañana cualquiera con una magnum 45 y una mascara de payaso diluido, a ponerse a disparar a diestra y siniestra en un supermercado un lunes por la mañana. Hasta me puedo imaginar la atmosfera gris del Loft mientras grababan la canción y tres chicas guapas en un piano observaban en asombro lo que salía aventado de los instrumentos. 

Esta y 'Modern Romance' imbuida en su psicodelía oscura y agitada son las únicas dos bailables del disco, en otros lados nos acosan intentos fallidos de experimentación como en 'Caravan', que toma del mismo caldo instantáneo de PiL circa 'Flowers of Romance' (no será la ultima vez que la banda lo haga, y hasta de forma más descarada. verse: Echoes), alternándose entre carnudas texturas/espacios huecos que suenan más como a un bosquejo inacabado y 'The Jam', en donde se puede apreciar el pasado punk de la banda: disonancias enervantes, sufridos gritos inframundescos, feedback aplastante y negatividad al 100%.

Finalmente el EP cierra primero con la irónicamente no tan irónicamente titulada 'The Pop Song', que comienza como justamente eso, una canción con un sabor medio oriental melódica y bañada de sol para luego convertirse en un desastre nowavesco del bueno; del porque no habrían seguido esa dirección es un misterio para mi. Un chirriante tono que concluye la anterior canción conduce luego al ritual esquizo-pagano de 'Confrontation', DESESPERACIÓN carnal y abstracta para bailar con el cuerpo pintado. Improvisación que debía haber sido más larga pero que la banda desafortunadamente no puede continuar más allá de cuatro minutos estipulados. Y finaliza el pequeño viaje nostálgico a un tiempo en donde una vez todo parecía ser posible bajo una ingenuidad inocente que descartaba que este contenido post-modernista musical terminaría en desastre unos diez años más tarde. No es el mejor EP de la época  pero definitivamente muestra a un The Rapture impulsándose, intentando buscar EL camino y no hundiéndose, buscando el salvavidas con desesperación como luego lo hicieron con los tres predecesores y fallidos experimentos. Una nostalgia por el pasado-futuro que jamás llegó. 

Ahora, en la actualidad el post-punk es una declaración de moda de indole frívola y hueca que ha sido abusado hasta el cansancio y tirado a la basura como una vieja envoltura por algunos. Y son pocos los grupos 'revivalistas' que no se han convertido en casualidades de una guerra que jamás existió, muchos desapareciendo en la oscuridad, otros, dándose cuenta que no pueden ir más allá de una formula establecida unos cuarenta años atrás, han intentado evolucionar (Liars, que vendrán a continuación), han terminado sus actividades o han quedado fosilizados para la posteridad (The Faint, Bloc Party, Franz Ferdinand).

Saturday, 27 October 2012

Mi reencuentro con Cursive


"For myself, I always write about Dublin, because if I can get to the heart of Dublin I can get to the heart of all the cities of the world. In the particular is contained the universal."

Escribía esto James Joyce poco después de la publicación del hoy legendario Ulises y se me hizo inevitable pensar en la correspondencia entre lo particular y lo universal en el momento que por fin me sentí a gusto con Cursive, banda proveniente de Omaha, en pleno centro de Estados Unidos. Antes de entrar a enlazar el dilema "universal y particular" con el tema en cuestión, déjenme, primero que todo, aclarar, antes de que corran a Wikipedia y vean "Saddle Creek Records" en la descripción de la banda, que si esperan a una banda que sigue la corriente medio folk posmoderno, medio pop de Bright Eyes van a salir algo sorprendidos ante la diferencia sónica entre ambos grupos.

Y sí, el cantante y principal compositor detrás de Cursive, Tim Kasher, compartió banda (Commander Venus) con Conor Oberst, pero ambos resultaron con conceptos tan opuestos sobre la manera en la que lidiaban con sus demonios internos de la misma manera que The Faint, banda en la que Oberst estuvo involucrado en sus principios, resolvió inclinarse eventualmente hacia el revivalismo del post-punk dosmilero.

En segundo lugar, en cuanto a mi experiencia personal, la relato tan fácil como puedo: me puse en contacto con The Ugly Organ (2003) hace tres (¡!) años, pero aparte de la contestataria "Art Is Hard", no le presté la atención que merecía. Algo injusto, considerando que el álbum no es más que la aparente conclusión de la brevísima pero no poco sustancial ola de post-hardcore como formato exploratorio y expansivo (incorporación de instrumentos diferentes a los que uno se espera de una banda de "punk", canciones que disipan la tensión de maneras insospechadas) justo al comienzo de siglo con el que unas bandas se despidieron (Fugazi y Unwound, "casi nada", a lo cuál también se podría sumar Shellac con sus teatrales exploraciones de lo mínimo y su método de dejarnos esperando más de media década por cada álbum desde el 2000) y otra comenzaba a decirle adiós a continuar el camino brindado por el post-hardcore (...And You Will Know Us by the Trail of Dead, más por el lado catártico pero no menos expansivo que los últimos lanzamientos de las primeras dos bandas, decidiendo irse hacia el lado progresivo después del Source Tags & Codes). Cursive logró combinar los logros previos a The Ugly Organ con lo melancólico y lo agónico en este álbum, su más conocido, alrededor del mismo tiempo en el que el nu metal (implícitamente atacado en "Art Is Hard") iba desvaneciéndose, los límites y peligros de las olas revivalistas no eran tan claros para muchos y las bandas de pop punk asociadas eventualmente con la llamada subcultura "emo" (varias de las cuáles apropiaron baratamente ideas sónicas y líricas de bandas como Cursive) apenas iban preguntándose que dirección tomar.



...volviendo a mi historia, no le puse mucha atención a Cursive sino hace unos meses atrás, cuando en una reunión de Primavera en Pekín (antes de que fuera Primavera en Pekín) escuché "The Radiator Hums", octava de las nueve canciones que componen Domestica, del 2000. Usando el criterio de las impresiones, no me sentí tan atraído la primera vez que la escuché, pero admito que por algún motivo terminaba oyéndola cada vez que había reunión. Y hace unos cuantos días se me pegó inevitablemente y me obligó a acercarme a Domestica. Ahí fue cuando encontré, finalmente, que la forma en la que las maneras de lo "particular" se hacían uno con las de lo "universal" era tan evidente en ese álbum como en ninguno otro de esta etapa del post-hardcore. Domestica es uno de los lugares en donde es posible decodificar, de manera exhaustiva, una especie de ADN del género desde finales de los ochenta y hasta el comienzo del nuevo siglo.



Mientras que el 2003 parecía ya el momento en que muchas de las bandas principales del género no existían y se dió paso a otros grupos que conquistaron mercados sin tratar de querer avanzar lo dejado por At the Drive-In o Refused (dos de los principales puntos de referencia para estas nuevas bandas), los tres a cinco años anteriores el género parecía llegar a algunas conclusiones, en teoría, lógicas. At the Drive-In explotaba el impulso del sonido de Washington D.C. junto con la intensidad y reglas dinámicas de la escena de San Diego (léase: Gravity, Three One G y Drive Like Jehu), de igual forma (pero tal vez menos destacable) que lo haría Thursday; agrupaciones como Refused o, menos notablemente, Glassjaw, también miraban al D.C. pero con la aproximación pesada y la influencia metal que bandas de hardcore y post-hardcore de Nueva York (llámese Helmet, llámese Unsane, llámese Gorilla Biscuits, llámese Quicksand o llámese Born Against) les dejaron; para cerrar, por ahora, con esta breve radiografía, muchos de los que aparecían en el D.C. (Burning Airlines, Q and Not U, The Dismemberment Plan) se encontraban posicionados en un momento en el que las influencias post-punk tomadas por sus predecesores (y por ellos mismos) se hicieron más evidentes, sin rayar necesariamente en las imposiciones del revival (aunque terminaron prediciéndolo).

No sé si la simple posición geográfica hizo que Cursive se impregnara de casi todo sonido post-hardcore (exceptuando, tal vez, entre los mencionados, el neoyorkino), pero así pasó. Además de la perceptible, a primera escucha, asociación con los grupos aparecidos en el D.C. durante la segunda mitad de los noventa (y, ni decir, con los que aparecieron antes), Cursive recuerda al evocativo sonido y pasión de Sunny Day Real Estate o, inclusive, de la etapa temprana de Modest Mouse, junto con las guitarras complejamente fraseadas de Slint, Jehu o Indian Summer, también prediciendo lo que Bear vs. Shark haría un año más tarde. ¿Y las letras? Se acercan hacia lo intrapersonal, posicionando a Kasher cercanamente a Jeremy Enigk. Cuenta la leyenda que Cursive se desintegró por un período de dos años entre su segundo álbum y el período de composición y grabación de Domestica, y que el doloroso divorcio que Tim Kasher vivió en este tiempo fue el principal motor que impulsó el sentir de frustración y pesadumbre visto en el álbum (además de volver a reagrupar al conjunto), todo, claro, enmascarado bajo la ambigüedad de la aparente autoficción reconocida por Kasher cuando se le preguntó sobre el contenido lírico de estos temas.



Sin más que decirles por ahora, les dejo aquí abajo Domestica (m4a, 128 kbps) y les mando un abrazo.

This house is the hole that you could never fill.

Tuesday, 16 October 2012

METZ - METZ


Metz, banda que hace parte de una nueva ola de post-hardcore que se está dando en el norte de nuestro continente. Aunque claro, depende de como quieran ver esta 'nueva ola' que está sectorizada en los revivalistas de siempre (The Men, que a pesar de eso cabe decir que son excelentes) y los que están intentando llevar el genero a terrenos frescos y afines al pensamiento de esta nueva década (White Suns). Metz entra en la primera categoría  aunque con muy forzados intentos de incorporar sonidos interesantes a su paleta musical  como ligeros toques de la disonancia del no wave y el 'feeling' incorporado del rock clásico en mucho del pesado riffeo que es presentado aquí. 

Y la verdad, es que a pesar de que hubo mucha expectativa detrás del lanzamiento de este disco (en la gran disquera haciéndose pasar por alternativa, Sub Pop Records) y de la supuesta brutalidad/ferocidad del grupo, Metz es bastante pegajoso. Detrás de cada golpe agrío y feedback intencionalmente pulido por el productor, hay un gancho gigantesco y estructuras por así decirlo, formales de coro-verso-coro-solo o etc. Tienen esa calidad de grupos como Pixies de sacar de algo abrasivo, otra cosa absolutamente hipnótica y memorable, es decir, esta banda no va a ofender sensibilidades no, tal vez a tu amigo hipster le termine gustando, yo que sé. Pero igualmente es un disco que golpea duro a pesar de su melodicismo disfrazado y la falta de letras que verdaderamente digan algo 'importante'. Está bien, no se convierten en ruido de fondo. Y hay canciones en donde la disonancia parece derretir el cuero de mis tímpanos, como en 'Sad Pricks' y 'The Mule'. 

Hay también un intento de implementar el boogie woogie macabro de Jesus Lizard en ciertas partes (el sencillo 'Wet Blanket' por ejemplo) -y no entiendo porque suelen ser un punto de partida para muchos grupos de la nueva ola-, al igual que bastante agresividad originaria del hardcore para darles un 'credo'. Se siente que hay una intención y una sed de sangre autenticas, pero lamentablemente creo que la producción ascética dándosela de sucia vuelve muy plano el trabajo, le quita al sabor de la banda que al parecer es bestial cuando toca en vivo, al igual que muchos de los ritmos que abusan bastante de patrones tribales que dejan un sin-sabor en gran parte de las canciones del disco. Aunque me gustan las muy breves ideas usadas en los dos intermedios entre las canciones: el bailoteo mecánico Devo-esco de 'Nausea' y '--))--' que induce unas frecuencias insoportables que dejan al oyente absolutamente violado de sí mismo. Más sin embargo, a falta de propuestas destacables durante estos últimos años, que han sido catastróficos en términos musicales, es un buen paso adelante a una muy posible nueva era de pesadez y ruido necesaria para agitar las cosas un poco y representar la muy inestable situación geopolítica  que se está dando en la actualidad. En conclusión, es un buen disco, pero no esperen obtener una revelación de la virgen de Guadalupe mientras lo escuchan. Y si tuviera la oportunidad de hacerlo, los vería en vivo, OBVIAMENTE QUE SÍ.

Recomiendo (a parte de las dos mencionadas):
'Knife in the Water', 'Negative Space' y 'Wasted'

Saturday, 13 October 2012

En Primera Escucha...Godspeed You! Black Emperor - Allelujah! Don't Bend! Ascend!


Octubre 12/2012:
Mucho del discurso "radical" de Godspeed puede ser acertado, pero también exagerado. Me acuerdo haber leído una entrevista en donde pensaban que su audiencia consistía en 'monos enfermos, aprisionados e incapaces de entender lo que estaban haciendo'. Aquella afirmación que con palabras correctas puede dar con una verdad, parecía una postura más soberbia y pedantesca y por ende se alejó aún más la posibilidad de volverlos a escuchar (aparte de su asociación con los elitistas hipsters desde sus comienzos). Pero heme aquí ahora dándoles una segunda oportunidad con este nuevo disco.

Octubre 13/2012:
El disco empieza con una nota ominosa, con un sentimiento de épica burbujeante que se va acumulando y acumulando hasta que eventualmente explota en una especie de improvisación con tonos orientales. Hay una reminiscencia a las largas improvisaciones que se dieron en el rock alemán de los 60's, como con Ash Ra Tempel, pero en forma de actualización para los chicos del Siglo XXI. Efectivamente se da el mismo sentimiento representado en la portada del disco: el de estar atrapado en una tormenta de arena mientras las previas ruinas de la existencia humana son devoradas sin compasión frente a nuestros ojos. Hay insatisfacción. Indignación. Agresividad en el sonido de esta nueva formación de Godspeed. Y aún no siento una conexión directa con la banda.

A pesar de los interesantes intermedios musicales que son disonancias amorfas que se funden y derriten con ruidos electrónicos, el único track que me ha interesado hasta el momento es 'We Drift Like Worried Fire'. Aquella canción que transita a través de pasajes matemáticos de guitarra y arreglos dramáticamente cuasi-clásicos y hasta porqué no decirlo, 'bonitos' fue la única que realmente me agarró de todo el disco. Y sus varias desintegraciones estructurales a tribalismos rítmicos y otra vez a lo dramático. 

12:40 p.m.
Ahora que escucho a 'Mladic' me parece efervescencia pura, en ascendencia, en escalafón. Lo que tal vez me ha evitado seguir escuchando a Godspeed es esa calculación intelectual detrás de sus canciones, que  ahora que estuve viendo un video de ellos el año pasado, es reminiscente a los más aburridos actos del rock progresivo de los setentas: ellos no tocan en forma enérgica para generar un portal en donde se evocan a los espíritus elementales huracanicos de la rebelión (una de las premisas de la banda), sino que tocan muy reservadamente, sentados, profundamente concentrados en sus partes y sin salirse de ese estado de calma (lo que acuerda a una de sus principales influencias: Slint y sus desabridas pero performaticas interpretaciones en vivo). Y aún así pueden lograr un sentimiento de intensidad, pero la de una intensidad fría. Entre más escucho, hay más inmediatez, pero sin un envolvimiento.

02:39 p.m.      
Me doy cuenta (a la casi sexta vez de escuchar el disco), que los instrumentales son bastante aventurosos y su no-forma es lo que los hacen atractivos. En cambio, me doy cuenta que en las canciones más estructuradas, Godspeed no ha salido completamente de la fuerte influencia de sus predecesores atrás en los noventas y siguen jugando con los espacios negativos musicales generados en aquel pasado, con adiciones barrocas y delicadas que han formado por así decirlo, el sónido identificable de la banda. Aunque claro, estoy hablando más de la forma emocional  que produce la música, que la forma instrumental. Esta forma emocional es aumentada con los 'cracks' y el ruido natural del vinilo, del cual ha salido mi copia "ilegal" de este disco...ese sentimiento espeluznante similar a los viejos discos del blues, la espectralidad que es producida por algunos artistas y que persiguen al oyente como una maldición. El misterio está ahí...pero no llegan a generar ese vortice que abre huecos en el espacio y tiempo.

Intentan generar algo grandioso...grandioso no como lo hacían hace una década  en donde todo se volvía movimiento tras movimiento hasta alcanzar el clímax, sino a través de una furia y empoderamiento bien medidos. El extrañamiento. La saturación. La sensación de algo que es más 'rock' que clásico. Más experimental que formal. Hay una definitiva diferencia en la dirección que han tomado aquí, a pesar de lo que había mencionado anteriormente de sus influencias, que siguen ahí asimilandose cada vez más en el corazón de esta musica. El instrumental que concluye la pieza, 'Strung Like Lights At Thee Printemps Erable' es comparable como encontrarse al monolito de Kubrick. Permanece un fuerte zumbido en los oídos después del incomodo y forzado silencio que es despóticamente ejercido sobre el oyente al finalizar. Ensordecido.

03:13 p.m.
En fin, es un agradable pero imperfecto disco que sirve como acompañamiento para aquel sentimiento de desolación universal. Pero no es una obra maestra, ni Godspeed me ha logrado impresionar completamente. Para eso habrá tiempo...pero es de lo poco de la banda que he podido escuchar de forma completa y seguida sin ser decepcionado (hasta ahora).

Friday, 28 September 2012

"So long, green, green America..."

...so long, two-pointed South America.

So long, you happy fools, you clowns.
Si alguien tuviera la duda algún día sobre cómo se llegó de la tanto catártica como atmosférica exploración sónica (y de los sentidos) de Joy Division al intrincado, dinámico y progresivo mundo de terror que Slint creó en el afamado Spiderland por el sendo camino del hardcore ochentero, Moss Icon, banda estadounidense proveniente de Annapolis y con fuertes conexiones con el "Revolution Summer" que se dio en el cercano Washington DC, tiene la respuesta.

A comienzos de mayo pasado fue editada la recopilación Complete Discography. Pese a lo engañoso del título (algunos sencillos, demos y canciones en vivo de la banda no hicieron parte de la selección), el sonido de los armónicos, feedback y marcadamente cambiante dinámica provenientes de la guitarra de Tonie Joy y el a veces furioso, a veces recitado, pero siempre apasionado trabajo vocal de Jonathan Vance suenan con la mayor claridad posible.

Más allá de ejercer una interpelación al mundo de lo íntimo, como muchos en el "Revolution Summer" (véase Embrace o Rites of Spring) se jactaron de hacerlo, muchas de las letras de Moss Icon sirvieron como vehículos de denuncia social, sea hablando de la opresión del indígena del continente o de la problemática tala de bosques en Centroamérica.

Sunday, 19 August 2012

Cows - Daddy Has a Tail!


Año: 1989
A que suena: Una pelea con un vagabundo en un callejón oscuro mientras te muerde un castor en la sien.

Cows, una banda deliciosamente grotesca proveniente de Estados Unidos. Este es uno de sus mejores trabajos, donde se nota una fuerte mezcla de hardcore, psychobilly, garage rock y post-punk con algo de locura metanfetaminica. Música que bien podría provenir de un remolque abandonado en el desierto de Arizona (en medio de la absoluta nada y un cactus en el paisaje), y dentro de ese remolque hay un par de vaqueros desempleados que se han vuelto strippers drogadictos-borrachos y que manejan un circo de enanos a la medianoche. Eso creo que es lo que me imagino cuando los escucho, así que ya saben chicos, no tomen leche pasteurizada.